El Salt del Molí, una ruta para toda la familia

Nos encanta hacer excursiones en las que tengamos contacto con la naturaleza. Una de las que más nos ha gustado es visitar el Salt del Molí, una cascada con una poza para poder bañarse y relajarse. Se trata de una ruta muy sencilla, ideal para hacer con toda la familia y que nos ayudará a refrescar en estos días de tanto calor.

Salt del MolíTambién os puede interesar el post del Salt del Mir, que queda muy cerca y se puede combinar el mismo día. O otros lugares similares como los gorgs de les Planes d’Hostoles o la ruta dels 7 gorgs.

Cómo llegar al Salt del Molí

El Salt del Molí se encuentra en la pequeña población de Vidrà, en la comarca de Osona, aunque pertenece a la provincia de Girona. La mejor opción para llegar a Vidrà es en coche particular, ya que es un municipio muy pequeño y no hay muy buenas conexiones. Se puede aparcar en el núcleo urbano, al lado del ayuntamiento, o en el polideportivo, lugar donde empieza la ruta; así que nosotros recomendamos esta última opción.

Otra opción, es llegar en bus desde Ripoll a Vidrà o también, coger un bus desde Gerona o Barcelona aunque hay que ir primero hasta Ripoll; y de allí, coger otro hasta el municipio porque no hay ninguno directo. Así que esta opción no la recomendamos porque el trayecto es muy largo.

El Salt del Molí

Como ya hemos comentado anteriormente, la ruta hacia el Salt del Molí empieza enfrente del polideportivo del municipio de Vidrà, donde un sendero muy bien señalizado nos llevará hasta el espectacular salto. El camino avanza por una pista forestal muy ancha y fácil. A los pocos metros, nos encontraremos con una granja de vacas y seguimos avanzando hasta pasar por delante de una depuradora.

Salt del Molí

Salt del MolíHasta este punto la excursión es muy sencilla. A partir de la depuradora empieza el camino más “divertido”, dejamos el sendero principal y nos adentramos a un tramo con más piedras y un poco más estrecho. Debemos cruzar una barrera verde y coger el desvió de la izquierda, donde hay una señal con las indicaciones, Salt del Molí pel pont romànic. Ese es el sendero por el que tenemos que seguir.

Ahora el camino empieza a ser un poco más pronunciado. Llegamos a una torre de alta tensión que rompe un poco la armonía del paisaje, pero que nos indica que vamos por buen camino. Seguimos las señales de Salt del Molí y nos adentramos en una zona con más vegetación y vamos bajando haciendo zig-zag hasta llegar a una zona boscosa que pasa al lado del rió Ges, afluente del río Ter.

Salt del MolíPuente románico

En este tramo que vamos bordeando el río, la ruta se hace muy amena, tenemos mucha sombra y el paisaje es bonito. De hecho nos encontramos alguna familia comiendo algo en algunas rocas y remojándose los pies en el agua. Nosotros seguimos el sendero señalizado y a escasos metros nos encontramos con el pont de Salgueda, un puente de estilo románico que deberemos cruzar para seguir la ruta hacia el Salt del Molí.

Salt del MolíUna vez crucemos el puente encontraremos tres caminos. Debemos coger el de más a la derecha que está marcado con una linea amarilla y blanca. Avanzaremos por él y a pocos metros seguiremos por el sendero de la derecha que bajando nos llevará directamente a las ruinas del antiguo molino que seguramente os costará de ver ya que se encuentra bastante tapado por la vegetación.

Llegando al Salt del Molí

Este tramo final es el único que es un poco complicado, no porque sea peligroso, sino por la pendiente que tiene. Pero si se hace con calma no hay ningún tipo de problema, es una ruta muy sencilla. Durante este tramo hay un momento que se ve la cascada desde arriba e impresiona bastante. Después bajamos los metros finales y ya se puede disfrutar del espectacular Salt del Molí con sus 20 metros de caída. ¡Una cascada preciosa!

Salt del MolíNosotros fuimos a principios de junio y hacía bastante calor, pero no el suficiente como para bañarnos. El agua está muy fría, aunque viendo las pozas y la cascada, apetece bastante, pero pusimos un poco los pies y se nos quitaron de golpe, ¡estaba congelada! Quizás en pleno verano esté el agua un poco más calentita.

Salt del MirDespués de disfrutar de esta impresionante caída a los pies del Salt del Molí, decidimos sentarnos en una de las rocas que hay por allí a comer unos bocadillos que traíamos preparados de casa. Aprovechamos para recordar que si generáis residuos y basura, os los llevéis de vuelta y no tiréis nada al suelo, ser respetuosos con el medio ambiente.

MOCHITIP: Recordar llevar agua para hidrataros y cangerjeras para meteros en el agua porque hay mucha roca en el fondo de las pozas y resbala.

Salt del MolíVuelta a Vidrà

Para regresar al coche existen dos opciones, volver por el mismo camino o acabar de hacer una ruta circular. Para esta segunda opción, se tienen que cruzar el río por unos bloques de cemento y en unos pocos metros hay un árbol con marcas de pintura blanca y amarilla. Allí empieza una subida muy empinada. Este camino es casi todo el rato subida y te lleva hasta la barrera verde y la depuradora, donde engancha con el otro camino.

En definitiva, visitar el Salt del Molí es una excursión ideal para hacer con la familia o los amig@s, apta para todo tipo de públicos y que se puede hacer en una mañana o una tarde. Otra información que puede resultar interesante es que muy cerca del pabellón hay una estupenda zona de mesas de picnic y un parque infantil.

Salt del Molí

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