Mirador de Sant Roc d’Amer

El Mirador de Sant Roc d’Amer es uno de esos lugares que impresionan con tan solo verlo de cerca. Un sitio con unas vistas privilegiadas sobre la Vall de Llémena, que quita el hipo a cualquiera que se acerque a los riscos. Una ruta corta pero intensa, donde a parte del mirador, también conoceremos la ermita de Sant Roc de la Barroca, situada a 591 metros de altitud y desde donde tendremos también unas vistas alucinantes.

Mirador de Sant Roc d'Amer

Si os gustan este tipo de rutas, os recomendamos ver nuestros posts sobre el Morro de l’Abellalos Bufadors de Bevíla Cova Simanya.

¿Cómo llegar al mirador de Sant Roc d’Amer?

Hay varias formas de llegar a el mirador de Sant Roc d’Amer y a la ermita, ya que se trata de una ruta muy popular en la zona. Este lugar se encuentra entre tres comarcas de la provincia de Girona: la Selva, el Gironès y la Garrotxa. Nosotros empezamos la ruta desde un parking que se encuentra en la carretera GI-532 a la altura de Sant Martí de Llémena. Os dejamos un mapa aquí de la zona donde dejamos el coche.

Dificultad de la ruta

Es una ruta corta, de unos 3,5km, pero eso sí, tiene un desnivel de 400 metros positivos. Así que a la ida, que es todo subida, conviene tomárselo un poco con calma. Es una ruta que pueden hacer tanto adultos como niños, pero una vez arriba, en la zona de los riscos, cuidado con los niños, porque se trata de miradores naturales y no hay ningún tipo de seguridad. Nosotros tardamos 3 horas en total, pero en movimiento estuvimos solo 1 hora y pico. Os dejamos el enlace de Wikiloc.

Inicio de la ruta al mirado de Sant Roc d’Amer

Empezamos la ruta al mirador de Sant Roc d’Amer, justo al otro lado de la carretera donde hemos dejado el vehículo. Solo tenemos que cruzar y seguir un pequeño sendero a mano derecha. Hay otro camino a mano izquierda, donde hay una cadena puesta, ese camino no es el bueno. Subimos por el camino de la derecha, señalizado con marcas azules, que nos guiarán todo el camino. El primer tramo ya empieza subiendo, así que venid desayunados y con energía.

Después del tramo inicial, un poco duro, llegamos a una masía abandonada, Can Pere Puig. Desde el inicio de la ruta hasta aquí os llevará unos 10 minutos aproximadamente. Ahora tendremos que seguir por el camino de la derecha, si avanzamos un poco veremos muy a lo lejos, arriba de la montaña, la ermita de Sant Roc. Es un buen lugar para contemplar todo lo que queda por subir, ya que nuestro objetivo es llegar a la ermita.

mirador de Sant Roc d'Amer

mirador de Sant Roc d'AmerAhora nos adentramos a una zona muy boscosa, donde solo deberemos seguir el estrecho sendero entre medio de arboles. Es todo subida, pero no es demasiado pronunciada, así que poco a poco se va haciendo sin problema. Encontraremos algún desvío, pero nosotros tenemos que seguir las marcas azules. Está muy bien señalizada la ruta, así que no hay perdida. Ya queda menos para llegar al mirador de Sant Roc d’Amer.

mirador de Sant Roc d'AmerSeguimos subiendo por el camino marcado, estamos ya muy cerca de coronar la montaña. Nos vamos acercando arriba porque las vistas a la Vall del Llémena empiezan a ser increíbles. Vamos avanzando y vemos la roca de la montaña justo delante. Solo quedan unas pocas curvas más y ya estaremos arriba. Se tarda unos 30 minutos aproximadamente desde la casa abandonada. Justo arriba, veremos un cruce, debemos girar a la izquierda.

Ermita de Sant Roc

Una vez hemos coronado y girado a la izquierda, nos encontraremos una señal que nos indica que la ermita se encuentra a seis minutos. Este tramo es muy sencillo, es llano y bastante ancho, así que se hace muy ameno. Nos paramos en un hueco que vemos a mano izquierda ya que encontramos una especie de mirador y… ¡las vistas son alucinantes! Aprovechamos para sacar unas fotos y seguimos nuestro camino hasta la ermita.

mirador de Sant Roc d'AmerLlegamos a la ermita de San Roc en un momento, es un lugar idílico, como sacado de un cuento. La ermita se encuentra a lo alto de un risco con unas vistas totalmente mágicas. Sin duda, un sitio perfecto para sentarse, reponer fuerzas y contemplar el paisaje. Además, justo detrás de la ermita hay unas rocas donde los más atrevidos se pueden acercar a sacar unas fotos y disfrutar de las vistas. !Es impresionante!

Esta iglesia fue construida en el siglo XV, está hecha de piedra y mortero, típica de la arquitectura popular de la época. Es una iglesia pequeña y de planta rectangular. La puerta de acceso es de arco de medio punto. La verdad es que arquitectónicamente no es una maravilla, pero solo por el lugar donde se está situada, merece la pena visitarla. No la pudimos visitar por dentro porque se encuentra cerrada.

mirador de Sant Roc d'AmerDespués de sentarnos y disfrutar un poco del paisaje mientas recuperábamos fuerzas, decidimos seguir nuestra ruta hasta llegar a nuestro objetivo principal, el mirador de Sant Roc d’Amer. Así que seguimos el camino que pasa por delante de la puerta de la ermita y seguimos bajando durante unos cinco minutos hasta que nos lo encontramos de golpe. ¡Nos dejó sin palabras!

Mirador de Sant Roc d’Amer

Fue ver este increíble mirador y se nos pusieron los pelos de punta. Parece estar puesto allí a propósito, un sitio espectacular con unas vistas que te dejan sin respiración. Decidimos acercarnos, con precaución, hasta la punta del mirador de Sant Roc d’Amer, tenemos que reconocer que si no os gustan mucho las alturas, como a Fons, puede que os tiemblen un poco las piernas, pero una vez allí la recompensa supera con creces los miedos.

Mirador de Sant Roc d'AmerEstuvimos un buen rato en el mirador, disfrutando del paisaje, ya que nos dejo con la boca abierta. Además, desde cerca, se ve más amplio y seguro que desde la distancia, así que nos sentimos bastante seguros encima de la roca, eso si, siempre vamos con mucha precaución. Este es otro buen lugar para respirar aire puro y gozar de la tranquilidad de este rincón. Un sitio único para conectar con la naturaleza en su estado más puro.

Mirador de Sant Roc d'Amer

MOCHITIP: Tanto en el mirador de Sant Roc d’Amer, como la zona de detrás de la ermita, si vais con niños, tened cuidado con ellos porque no hay nada que proteja de la caída. Y también recordad de cuidar el entorno y la naturaleza, si generáis algún residuo os lo lleváis y lo tiráis en el contenedor correspondiente.

Regreso al aparcamiento

La forma más sencilla para regresar al coche es deshacer el camino desde el mirador de Sant Roc d’Amer, pasando otra vez por la ermita y bajando por el camino de ida hasta el aparcamiento. Nosotros lo hicimos así, volvimos siguiendo las marcas azules durante todo el trayecto. Es una ruta sencilla y muy bien señalizada, así que no tiene perdida, la única complicación es el desnivel que hay, pero poco a poco todo se sube.

También, os queremos explicar que existe una ruta circular donde podemos conocer dos emitas más, la ermita de Santa Brigida y la de Santa Lena. Pero dura aproximadamente 16km y nosotros no disponíamos de tanto tiempo. Así que la dejamos apuntada para más adelante y así, poder regresar en otra época del año distinta y disfrutar de este entorno tan bonito otra vez, pero con colores distintos.

¡Esperamos que disfrutéis de esta ruta con unas vistas tan sensacionales!

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