Abu Simbel, una visita obligatoria

Uno de los grandes alicientes o momentos estrella que tenía nuestro viaje a Egipto, era sin duda visitar el templo de Abu Simbel. Para nosotros uno de los mejores lugares que ver en este fascinante país y el que más nos impactó. Teníamos muy claro que queríamos visitarlo con calma y sin prisas. Queríamos disfrutar del espectáculo de luces y colores de noche, así como verlo en todo su esplendor durante el día. Por eso decidimos reservar una noche de hotel cerca del templo y gozar de Abu Simbel a nuestro aire.

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¿Cómo llegar a Abu Simbel?

La mayoría de gente contrata la excursión a Abu Simbel desde el crucero por el Nilo, se levantan a las 03:00 de la madrugada aproximadamente y los llevan en autobús desde Aswan hasta el templo. Unos 230 km en casi 3 horas de viaje, se están unas 2 horas en Abu Simbel y luego vuelven al bus para hacer el trayecto de regreso al crucero. Es un auténtico palizón, pero para mucha gente es la única opción que tienen, ya sea por falta de tiempo o por comodidad. ¡Y creernos que aunque sea un palizón, merece la pena!

Nosotros, como ya hemos dicho anteriormente, teníamos muy claro que queríamos ver el templo tanto de noche como de día y sin nada de prisas. Miramos las opciones y los días que teníamos en Egipto y decidimos contratar la excursión con Ahmed, nuestro guía en Luxor y durante el crucero. Él nos gestionó un coche con chófer y las entradas a Abu Simbel, tanto para el espectáculo de luces cómo para verlo por el día. También tuvimos un guía compañero suyo durante la visita. Un auténtico acierto.

Otra opción para hacer esta visita es contratarla a través de Civitatis. Alquilar un coche e ir a tu aire no es posible, pues te piden muchos permisos y tienes que pasar por una zona militarizada en medio del desierto que no te dejan circular. Así que es una opción que no contemplamos ya que es una carretera llena de controles y se suele hacer en convoy con los autobuses de todos los cruceros a la vez. Nosotros reservamos directamente con Ahmed y sólo tuvieron que gestionarnos el permiso y listo. Íbamos solos por la carretera porque salimos a las 10 de la mañana y a esa hora los buses ya casi están de vuelta.

Nuestro alojamiento

Hay poco donde escoger, y si viajáis con un presupuesto ajustado todavía hay menos opciones. Nosotros reservamos en el Hotel Applicators, una habitación doble con desayuno por 56€. Un alojamiento bastante mediocre, la habitación era correcta, tenía aire acondicionado y un baño aceptable. Para pasar una noche en Abu Simbel no está mal, aunque podría estar un poco mejor, sobretodo el desayuno, que tenía mala pinta y que casi no probamos, sólo comimos un poco de pan y mantequilla.

Llegada a Abu Simbel y visita de noche

Llegamos al hotel a medio día, después del largo viaje. Llevábamos provisiones del buffet libre del barco, así que comimos unos bocadillos que nos habíamos hecho en la misma habitación del hotel. Descansamos un poco y fuimos a pasear un poco por la ciudad en busca de alguna tienda para comprar agua y algo para picar por la noche. A las 17:00h nos vino a buscar el chófer para llevarnos a Abu Simbel y ver el espectáculo de luces y sonidos.

Llegamos a la entrada del templo en menos de cinco minutos y allí nos estaba esperando un guía para darnos las entradas. El precio de la entrada de noche es de 250LE (14€ aporx). No sabíamos seguro si se celebraría porque había una fuerte tormenta de arena y no se veía casi nada, pero en pocos minutos desapareció. Entramos casi los primeros, atardecía y estábamos recorriendo el camino hasta la entrada de los templos, los nervios por ver esta maravilla en directo crecían cada vez más.

Nos plantamos delante de las figuras esculpidas en las rocas y casi no nos lo podíamos ni creer. ¡Es realmente alucinante! Nos quedamos sin palabras. Estábamos prácticamente solos delante de uno de los monumentos más increíbles que hemos visto nunca. Nos quedamos admirando cada detalle de esta maravilla mientras esperábamos que anocheciera, y empezara el espectáculo.

Festival de Luces y Sonidos

El espectáculo tiene lugar en la explanada que se encuentra delante del templo mayor y consiste en proyecciones de imágenes y luces sobre la fachada exterior, explicando la historia de cómo se desplazaron los templos de su localización inicial, a la localización actual, por la construcción del Lago Nasser. Hay unos bancos para sentarse y allí facilitan unos dispositivos para poder escuchar la explicación en castellano.

Nos pareció un espectáculo bastante chulo. Los efectos de luz y sonido no son apoteosicos pero están muy bien. Y lo más interesante es que vas aprendiendo la historia de como se construyó el complejo de Abu Simbel y cómo se trasladó para salvarlo de las inundaciones. Salimos muy contentos de la experiencia. Después de sacarnos algunas fotos, regresamos al hotel, picamos algo de lo que habíamos comprado y fuimos a dormir para madrugar y llegar de los primeros al templo.

Visita a Abu Simbel de día

Nos levantamos a las 05:00 de la mañana y fuimos a desayunar al hotel, pero como ya hemos contado no era muy bueno. El chófer nos recogió a las 05:45 y nos acercó al templo. Cuando llegamos no había casi nadie, sólo otra pareja más. Así que nos dieron las entradas (215 LE, 12€ aprox) y mientras amanecía nos dirigimos a las puertas del templo juntamente con el guía que nos acompañó para acabar de explicar la historia de Abu Simbel. Como estábamos totalmente solos, aprovechamos para hacer mil fotos por dentro y por fuera ¡Que maravilla de lugar!

Abu Simbel posee dos templos excavados en roca, uno de ellos está dedicado a Ramsés II y el otro a Nefertari, su primera esposa y su predilecta. Los templos fueron excavados en la roca durante el reinado de Ramsés II en el siglo XIII a. C. Debido a la construcción de la Presa de Aswan, se tuvo que trasladar el templo piedra a piedra para ponerlo en un lugar seguro e impedir que se sumergiese para siempre bajo el Nilo. Se hizo entre el año 1964 y el 1968. Forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia que fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Templo Ramsés II

El templo de Ramsés II o el Gran Templo de Abu Simbel es el más grande de todos. La fachada del templo está compuesta por cuatro estatuas de 20 metros de altura que se tallaron directamente sobre la roca donde se ve a Ramsés II sentado en un trono con la doble corona del Alto y Bajo Egipto. Es alucinante, nos dejó con los pelos de punta, un momento que no olvidaremos jamás.

Pero si por fuera ya es increíble, por dentro no se queda corto. A medida que avanzamos por el templo, custodiado por enormes estatuas colosales, nos acercamos al santuario, las salas van menguando en tamaño, creando la impresión que nos dirigimos a un lugar más íntimo y importante. Efectivamente, llegamos al santuario, donde contemplamos las estatuas de los dioses a los que se rinde culto: Ra, dios del sol, Amon, dios de la creación y Ptah el dios del inframundo.

La verdad es que quedamos impresionados, es un templo que se tiene que ver en directo, vivir las sensaciones de estar allí. Nosotros tuvimos la suerte de estar casi solos y lo disfrutamos tranquilamente sin agobios. Está muy bien conservado y los relieves del interior son una pasada. Nos quedamos un buen rato admirándolo y paseando por sus salas. No queríamos ni pestañear para no perdernos nada.

Como curiosidad, dos veces al año, el 21 de febrero y de octubre, en un acto de perfección astronómica, el sol atraviesa el templo al amanecer para iluminar las estatuas de los dioses, excepto la del dios Ptah, ya que es el dios de la oscuridad. Estas fechas podrían corresponder con el día del cumpleaños de Ramsés. En la actualidad, tras el traslado del templo, este fenómeno ocurre el 22 de octubre y el 20 de febrero, ¿asombroso verdad?

Templo de Nefertari

Dedicado a la diosa Hator y Nefertari, que era la esposa favorita de Ramsés II y era de origen nubio. También está excavado en la roca, y la fachada está decorada con seis estatuas, cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari. Es de menor tamaño que el anterior, pero también de una enorme belleza. A nosotros nos gustó más el de Ramsés II, pero este no se queda atrás.

El interior de este templo, consagrado a Hathor, la diosa del amor, es también una verdadera maravilla. Está muy bien conservado. La entrada conduce a una sala con seis columnas centrales, esculpidas con la cabeza de la diosa Hathor. En las paredes podemos encontrar algunas escenas que muestran a Ramsés y su esposa ofreciendo sacrificios a los dioses. Al fondo, se halla el santuario que contiene una estatua de la diosa Hathor.

Cuando salimos y nuestro guía nos seguía explicando la historia de estos dioses y lo que representaba todo, nosotros no podíamos sacar la mirada de los dos templos de Abu Simbel. ¿Cómo era posible que tantos siglos atrás construyeran semejante maravilla? Y es más, ¿Cómo es posible que se moviera piedra a piedra y quedara exactamente igual? Un lugar único en el mundo que tiene que ser visitado.

Aswan – Luxor

Después de ver el templo, fuimos al hotel a recoger las cosas y el chófer nos llevó de vuelta a Aswan, donde comimos e hicimos un poco de tiempo hasta que saliera nuestro tren hasta Luxor. Nos sorprendió mucho el tren, era muy cómodo, tenía aire acondicionado y estaba prácticamente vacío. El precio del billete unos 10€ y tardamos unas 3 horas en llegar.

En Luxor recorrimos un poco la ciudad de noche, fuimos a visitar por fuera el templo de Luxor, que se ve muy bien y es muy bonito iluminado. Paseamos un poco por los alrededores, había bastante gente y se veía un ambiente muy animado. Fuimos a cenar a un restaurante cercano al templo que nos habían recomendado unos españoles que nos encontramos. Después de cenar pedimos un taxi para que nos llevara al aeropuerto para coger nuestro vuelo hasta Sharm el Sheik.

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